
Un estudio publicado en la revista Cell ha resuelto un antiguo misterio sobre el origen de la patata moderna. Investigadores de la Academia China de Ciencias Agrícolas analizaron 450 genomas de patatas cultivadas y 56 de especies silvestres, descubriendo que la patata surgió hace unos 9 millones de años de una hibridación natural entre un ancestro del tomate y una planta silvestre del grupo Etuberosum, originaria de Chile.
Este cruce permitió la formación del tubérculo, una estructura subterránea que almacena nutrientes y facilita la reproducción vegetativa. Los científicos identificaron dos genes clave en este proceso: el gen SP6A, proveniente del tomate, que regula el inicio de la producción de tubérculos, y el gen IT1, del Etuberosum, que controla el crecimiento de los tallos subterráneos.
Este hallazgo no solo reescribe la historia evolutiva de la patata, sino que también tiene implicaciones para la mejora genética de cultivos y la seguridad alimentaria global. Comprender el origen híbrido de la patata puede abrir nuevas vías para desarrollar variedades más resistentes y productivas, adaptadas a diversos entornos agrícolas.