Edglaf
Brote joven 🌾
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- Aguadulce (Almería)
Buenos días,
Tras 16 años ya con mi baobab, quería volver a insistir en las virtudes de esta especie para su cultivo tanto en chalets o fincas de recreo particulares como en su potencial para parques y jardines públicos. Encuentro en él un equilibrio perfecto entre belleza, exotismo y facilidad de cultivo.
Cierto es que, conseguidas sus semillas y superado el escollo de la dificultad en su germinanción, en el litoral sur y sur levante se pueden cultivar sin grandes problemas a. digitata, a. za, a. madascariensis y, destacablemente, a. grandidieri y a. rubrostipa.
Si bien los primeros años en mi caso el crecimiento ha sido lento también es cierto que ello pudo deberse a las limitaciones en contenedor. Es posible que el crecimiento en los primeros 2 años sea sobre todo subterraneo y, seguramente, si lo hubiese pasado a tierra en ese momento en lugar de a los 9 años ahora estaría bastante más grande.
A. grandidieri y a. fony, en relación a sus posiblidades, son especies infrautilizadas en la jardineria de la península por razones accidentales que parten de la baja disponibilidad de de semillas en el mercado en cantidad y a precio razonable, escollo agravado por la baja tasa natural de germinación.
Este individuo tiene 16 años de edad y florecerá un año de estos. Se adapta de forma excepcional al agua y terreno calcareo de la zona. Tiene una hoja relativamente pequeña y con un diseño aerodinámico que le permite aguantar si problemas los fuertes vientos de la costa mediterranea ni inmutarse. De la misma forma soporta, e incluso agradece, la insolación extrema durante todo el año de la costa almeriense. Tampoco teme el frio invernal y nunca me ha purgado puntas de ramas finas como otras especies de baobab al bajar las temperaturas de madrugada a los 8 o 9 grados.
Hay alguna preocupación que concierne al vigor de su sitema radicular y que explicaría en parte el éxito adaptativo a una zona tan árida. Aún así, con un mínimo de prudencia en lo referente a canalizaciones, cimientos, acerados y otras construcciones adyacentes no está dando los problemas que podría dar el más comedido de los ficus. Las raíces superficiales parecen buscar agua en un radio limitado a un par de metros, en textura y calibre a medio camino entre las de grandes suculentas del habitat como pachypodium lamerei y especies próximas como ceiba speciosa, ampliamente acomodada con éxito cerca de infraestructuras cuando se ha llevado a cabo con la prudencia señalada.
En cuanto a envergadura, por ahora, tiene algo más de 35 cm de diámetro en la base del tronco y algo mas de 3 m en altura total. En efinitiva, no sé a a que esperan los ayuntamientos y los propietarios de fincas recreativas para utilizar a. rubrostipa y a. grandidieri en sus proyectos. En mi caso este individuo aislado (no puedo permitirme más por meras razones de espacio) constituye el punto focal de mi pequeño jardín y estoy muy contento.

Tras 16 años ya con mi baobab, quería volver a insistir en las virtudes de esta especie para su cultivo tanto en chalets o fincas de recreo particulares como en su potencial para parques y jardines públicos. Encuentro en él un equilibrio perfecto entre belleza, exotismo y facilidad de cultivo.
Cierto es que, conseguidas sus semillas y superado el escollo de la dificultad en su germinanción, en el litoral sur y sur levante se pueden cultivar sin grandes problemas a. digitata, a. za, a. madascariensis y, destacablemente, a. grandidieri y a. rubrostipa.
Si bien los primeros años en mi caso el crecimiento ha sido lento también es cierto que ello pudo deberse a las limitaciones en contenedor. Es posible que el crecimiento en los primeros 2 años sea sobre todo subterraneo y, seguramente, si lo hubiese pasado a tierra en ese momento en lugar de a los 9 años ahora estaría bastante más grande.
A. grandidieri y a. fony, en relación a sus posiblidades, son especies infrautilizadas en la jardineria de la península por razones accidentales que parten de la baja disponibilidad de de semillas en el mercado en cantidad y a precio razonable, escollo agravado por la baja tasa natural de germinación.
Este individuo tiene 16 años de edad y florecerá un año de estos. Se adapta de forma excepcional al agua y terreno calcareo de la zona. Tiene una hoja relativamente pequeña y con un diseño aerodinámico que le permite aguantar si problemas los fuertes vientos de la costa mediterranea ni inmutarse. De la misma forma soporta, e incluso agradece, la insolación extrema durante todo el año de la costa almeriense. Tampoco teme el frio invernal y nunca me ha purgado puntas de ramas finas como otras especies de baobab al bajar las temperaturas de madrugada a los 8 o 9 grados.
Hay alguna preocupación que concierne al vigor de su sitema radicular y que explicaría en parte el éxito adaptativo a una zona tan árida. Aún así, con un mínimo de prudencia en lo referente a canalizaciones, cimientos, acerados y otras construcciones adyacentes no está dando los problemas que podría dar el más comedido de los ficus. Las raíces superficiales parecen buscar agua en un radio limitado a un par de metros, en textura y calibre a medio camino entre las de grandes suculentas del habitat como pachypodium lamerei y especies próximas como ceiba speciosa, ampliamente acomodada con éxito cerca de infraestructuras cuando se ha llevado a cabo con la prudencia señalada.
En cuanto a envergadura, por ahora, tiene algo más de 35 cm de diámetro en la base del tronco y algo mas de 3 m en altura total. En efinitiva, no sé a a que esperan los ayuntamientos y los propietarios de fincas recreativas para utilizar a. rubrostipa y a. grandidieri en sus proyectos. En mi caso este individuo aislado (no puedo permitirme más por meras razones de espacio) constituye el punto focal de mi pequeño jardín y estoy muy contento.
